La efectividad de Abiliti es comparable a la de la banda y a la de la gastrectomía vertical

Carlos Durán Escribano, director de cirugía laparoscópica del Hospital Virgen de la Paloma

La efectividad de Abiliti es comparable a la de la banda y a la de la gastrectomía vertical”

El marcapasos registra la ingesta de alimentos y envía una señal para dar sensación de saciedad

 

Enrique Pita/Imagen: PAblo Eguizábal. Madrid

Carlos Durán Escribano, director de la Unidad de Cirugía Laparoscópica (UCL) y Cirujano Jefe de la Unidad de Cirugía Bariátrica del Hospital de la Paloma de Madrid, ha sido el primero en poner un marcapasos gástrico Abiliti en España. El marcapasos gástrico es un sistema que aplica una suave estimulación sobre las paredes del estomago cuando detecta que hemos ingerido un sólido o un liquido produciendo sensación de saciedad, lo que ayuda a comer menos y perder peso. Durán Escribano ha atendido a Redacción Médica para explicar cómo se aplica y las ventajas que aporta.

 

¿Cómo funciona Abiliti?

Abiliti es un marcapasos, es un sensor que consta de un pequeño ordenador en el que se va a registrar aquellos que comemos, cuando comemos, cuando bebemos, y es capaz de registrar nuestra actividad física y las calorías consumidas. Este ordenador va conectado con un cable que implantado en la cara anterior del estómago va a detectar la ingesta de alimentos o la bebida, y dar la información al ordenador que, con los datos que recibe, va a emitir un pequeño impulso a través de un sensor que va a estimular la inervación vagal del estómago, las terminaciones nerviosas que tiene el estómago que generan sensación de saciedad, de tal forma que cuando comemos el aparato detecta la ingesta de un líquido o de un alimento y va a generar que la sensación de saciedad sea precoz.

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La intensidad de esta señal podemos ajustarla, individualizarla, por cada paciente.

¿Cómo se hace esto?

Por vía telemática la pequeña base de ordenador se conecta a nuestro ordenador de la consulta. En este ordenador tenemos toda la base de datos del paciente, va a quedar registrado su horario de comidas, que podremos modificarlo o cambiarlo con él, y nos va a decir qué actividad física tiene.

A través de esta vía telemática podemos modificar la intensidad de la señal que va a emitir el aparato. En la primera sesión lo que hacemos es sentarnos con el paciente y programar entre doce intensidades. Preguntaremos al paciente si la sensación generada le sacia o no y en función de eso, se elige una de esas intensidades. Ese es el estímulo que vamos a programar en el estómago para que cuando él coma note sensación de saciedad.

Una pregunta típica de los pacientes es “si yo tengo esto, en ningún momento podría comer, porque en cuanto intente comer o beber voy a tener la sensación de saciedad”. ¿Cómo se soluciona eso? Haremos un programa, lo que se llama “periodo ventana” en el que registramos las costumbres, los hábitos, los horarios del paciente, para que en esa fracción de tiempo el estímulo sea menor y permita comer, pero a partir de ese momento, el estímulo va a ser mayor y no va a permitir comer. Esto se programa de acuerdo con lo que el encargado de la nutrición nos diga y en función del horario de cada persona.

Dice que es una programación telemática. ¿El paciente tiene que acudir a consulta o es un sistema de telemedicina?

Actualmente el paciente tiene que acudir a la consulta, pero el proyecto, que es ambicioso, es poder darle un terminal al propio paciente no para que él modifique, sino para que se pueda comunicar con nosotros vía telemática y pueda volcar la información que tiene registrada sin necesidad de venir a la consulta.

¿Qué ventajas aporta este procedimiento con respecto a otras técnicas?

Lo que es importante recalcar es que el sistema del marcapasos gástrico no es una alternativa a otro tipo de tratamientos, sino que es un complemento al arsenal que tenemos en cuanto al tratamiento de la obesidad. La mayor ventaja que tiene es el bajo riesgo que supone para el paciente, el tiempo quirúrgico para implantarlo son 20-30 minutos, es una cirugía en la que no se corta, no se modifica, y al no cortar intestino el riesgo no es cero, pero es mínimo. La mayor ventaja, por tanto, es la poca agresividad y la poca morbilidad que tiene.

¿Está indicado para cualquier obeso?

En un principio la mayor indicación es para obesidades no muy severas o para aquel tipo de paciente que o bien por convicción propia o bien porque medicamente suponga un riesgo muy alto se les pueda implantar con un riesgo muy bajo.

¿Cuánto tiempo lleva en el mercado?

Este procedimiento se empezó a utilizar hace dos años en Alemania con carácter experimental. Un grupo alemán lo ha estado implantando durante 18 meses y una vez que se ha aprobado y se ha visto su efectividad, se utiliza desde hace unos dos o tres meses de forma abierta en cualquier parte.

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¿A cuánta gente se le ha implantado en España?

El registro son siete personas.

¿Qué resultados tiene a largo plazo?

El estudio alemán, que es único que hay a largo plazo y es a 18 meses, indica que la efectividad del sistema es comparable a la de la banda y a la de la gastrectomía vertical. Se estima una pérdida de peso de en torno al 50 por ciento del sobrepeso del paciente.

¿Qué marca que se le recomiende a un paciente para el que pueda haber varios procedimientos adecuados?

Las técnicas quirúrgicas se deben establecer siempre en función del paciente, nunca del cirujano o del equipo que lo implante. En cualquier sitio donde se cuente con Abiliti se debe poder hacer cualquier técnica quirúrgica de la obesidad. Por lo tanto, ¿qué pacientes encaminas hacia un marcapasos? Fundamentalmente índices de masa corporal bajo, de entre 35 y 45, y en pacientes que por creencia personal, por miedo, rechacen cirugías más agresivas, o por problemas coronarios, de pulmón, pacientes en los que otras cirugías serían de alto riesgo.

¿Cree que la técnica se generalizará?

Creo que es una alternativa muy eficaz para ese tipo de pacientes que se pondría un balón o una banda no por indicación sino por miedo al riesgo que implican. Creo que es francamente útil porque da muy buena calidad de vida con un riesgo mínimo.

La técnica estándar para el tratamiento de la obesidad sigue siendo el bypass, la más efectiva, la más desarrollada a largo plazo, pero fuera de esa técnica estándar, el Abiliti tiene un sitio amplio para su implantación y el tratamiento de este tipo de pacientes.

¿Es reversible esta técnica?

El Abiliti se puede retirar en cualquier momento. Ni se corta, ni se sutura, ni se hace ninguna modificación al intestino, incluso se puede desconectar y dejar el cable implantado o se puede retirar el cable. De hecho, como vía telemática se puede reprogramar, la idea inicial es una vez que alguien ha perdido peso, ha modificado su hábito de vida, telemáticamente se podría apagar, desconectar el ordenador, dejarlo sin funcionar aunque se lleve implantado y esperar un periodo de un año, y si pasado ese año no se ha ganado peso, el marcapasos se retira con anestesia local, con una pequeña incisión, del mismo modo que un marcapasos cardiaco.

¿Qué mantenimiento requiere?

Como todo ordenador, tiene una pila que el consumo medio es entre cinco y siete años, dependiendo del número de impulsos que haya tenido que emitir. A los cinco años, en un principio habría que cambiar el marcapasos gástrico, pero el objetivo, la idea es que al cabo de los dos o tres años desde su implantación el Abiliti no sea necesario ya. Pero entre el quinto y el séptimo año el marcapasos hay que recargarlo y cambiarlo. No se cambia la pila, sino que lo que se cambia es el marcapasos completo